Cuevadeluz: de flautas dulces a orquesta musical

24 febrero, 2018  /  Por:   /  Cultura   /   121 Vistas
Festival Internacional de Cuerdas Festival Internacional de Cuerdas

Periodista: Elizabeth Lang

De flautas dulces y pequeños tambores a una orquesta, una banda y una camerata. Eso es en lo que se transformó La Carpio. Ese sueño de utilizar la música como instrumento para el mejoramiento de una comunidad olvidada y renegada por muchos. Ahora, cinco años después del inicio de un proyecto ambicioso musical, La Carpio orgullosamente puede presumir que se ha convertido en un punto de referencia musical en el país al ser anfitrión del Campamento Internacional de Cuerdas.

Este fue ideado por Andrei Montero, director de la camerata, la banda  y la orquesta de SIFAIS, quien creyó fuertemente en buscar mostrar una Carpio con un fuerte referente musical a nivel país.

“Nosotros estamos tratando de que La Carpio se vea como una referencia musical en este país ya que se ha hablado mal de la delincuencia. Es transformar esos comentarios negativos en positivos y hacer que de La Carpio se hablen cosas buenas y positivas”, comentó Montero.

Para ello organizó el festival en donde varios profesores de renombre internacional pudiesen venir a Costa Rica e impartir sus talleres tanto a estudiantes de La Carpio, como músicos y profesores de todo el país.

En busca de esto, SIFAIS se unió a las organización  sin fines de lucro estadounidense FASE y  el colectivo estadounidense Sound Impact para así poder brindarles a los estudiantes y profesionales del país talleres enfocados en la metodología de George Bornoff.

Esta manera de enseñanza no suele ser usual en la región y consiste en comenzar enfocándose en las partes técnicas para así luego poder interpretar música de manera más fluida.

“El acercamiento de Bornoff empieza con más golpes de arco y mucho más producción de técnicas tonales comparado con otros métodos y eso es mucho más emocionante para los niños. Se trata de utilizar la facilidad técnica para construir tanto flexibilidad de mente como de músculo”, mencionó Debra Lyle, directora de FASE.

“Una vez que el estudiante desea expresar su parte artística, ya tiene todas las herramientas técnicas para hacerlo y para poder tocar toda la gran música que hay afuera”, comentó Lyle.

Esta es la primera vez en Centro América que se lleva a cabo el curso con la metodología de Bornoff, razón por la cual Cueva de Luz se convirtió en sede nacional tanto para estudiantes como músicos y profesores de todo el país.

“Esta es la primera vez que se hace este curso en todo Centro América. Es algo muy nuevo y vienen profesores de todas partes del país; desde Guanacaste hasta Puntarenas y Limón”, comentó alegremente Montero.

Tal es el caso de la estudiante y asistente limonense Mixi Jacamo, quien viajó desde Guácimo hasta Carpio para poder aprender sobre el método Bornoff.

“Pertenezco a la provincia de Limón. Empecé a estudiar en el SINEM de Guácimo violín. Ahorita tengo 5 años y en el SINEM de Guácimo lo que hago es como ayudanta para los chicos nuevos que están ingresando ahora enseñándoles la técnica”, comentó Jacamo.

Esta es su primera vez utilizando el método y planea regresar a Guácimo para poder enseñar a sus estudiantes cómo implementarlo. A falta de suficientes profesores para violines y cellos en Guácimo, Jacamo buscó ingresar al taller en La Carpio para así obtener nuevo conocimiento para ayudar en el SINEM de su comunidad.

Es así, como de flautas dulces y tambores La Carpio creció, creó su propia agrupación musical, navegó a través del pentagrama musical y se convirtió en sede para la transmisión de conocimiento musical al resto del país. Todo a base de un sueño.

 

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