Los resultados del esfuerzo y la pasión por el judo

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Ramón Enrique González es el actual entrenador de Judo La Carpio, forma parte de los voluntarios de SIFAIS desde febrero del 2014, que fue justamente cuando nació la idea de crear un equipo de judo en la comunidad de La Carpio.

El judo era un deporte totalmente desconocido para los vecinos de esta comunidad, hasta que el sensei Ramón, en coordinación con Maris Stella Fernández (cofundadora y presidenta de SIFAIS), idearon la posibilidad de impartir clases de judo de manera gratuita a jóvenes y niños de La Carpio. Gracias a la colaboración del banco Cathay se hizo un pequeño espacio en donde los judocas pudieran entrenar, logrando así que este proyecto se hiciera realidad.

El sensei Ramón se caracteriza por el esfuerzo, paciencia, disciplina y dedicación con el que ha desempeñado su papel como entrenador. Cree en cada uno de sus estudiantes, en las capacidades que estos poseen, lo que lo convierte en una gran fuente de inspiración para muchos de ellos y un verdadero modelo a seguir.

Comúnmente, él sale de su casa rumbo hacia el trabajo (donde se desempeña como maestro de obras) a las cinco de la mañana y finaliza sus labores a las cinco de la tarde, es entonces cuando se dirige a La Carpio para impartir las clases que duran aproximadamente dos horas, y finalmente retorna a su casa alrededor de las nueve de la noche, terminando así su agotadora rutina.

“El desgaste es mucho, tanto físicamente como en términos de gastos: el deterioro de las llantas y motor de mi camioneta, así como el consumo de gasolina y el tiempo que esto genera. Pero todo vale la pena cuando hay alumnos responsables y con una muy buena disciplina.”

Siempre ha rescatado que las técnicas de judo se usan única y exclusivamente en la práctica del deporte y que no es un arma que deba utilizarse con otros fines tales como: generar peleas callejeras o causar algún tipo de lesión a personas que no poseen conocimientos acerca del deporte.

Menciona que el mayor logro de Judo La Carpio es la participación que han tenido en los diferentes torneos, tanto a nivel nacional como internacional, y que incluso han llegado a ganar varias medallas de oro, plata y bronce. Destaca que este deporte ha servido para incentivar a muchos jóvenes a superarse a sí mismos y mantener sus mentes ocupadas y alejadas de los peligros que ofrece el mundo de las drogas, e inculca a sus estudiantes que el deporte y los estudios van de la mano, que es parte de ser disciplinado y que se debe cumplir con ambos.

También manifiesta que lo difícil no es enseñar judo, sino el hecho de no contar con los recursos necesarios como tener un espacio grande y cómodo en función de las actividades que se realizan y el desabastecimiento de herramientas que fortalecen el entrenamiento (tatami, pesas, etc.).

Cuando se le preguntó sobre qué espera él de sus estudiantes, su respuesta fue la siguiente:

“Lo que yo espero de mis estudiantes es que todos tengan un buen futuro y que logren todas las metas que ellos se propongan.”

Judo La Carpio es ahora una gran familia, ha crecido mucho con el pasar de los años, tanto niños como jóvenes anhelan algún día ser como Ramón González, quien es sinónimo de perseverancia.